Los niños también pueden tener tripofobia
Suele suponerse que la tripofobia es una experiencia de adultos, pero los niños también pueden tenerla. La aversión a los conjuntos de agujeros o protuberancias se considera en gran medida instintiva, por lo que puede aparecer incluso a una edad temprana, y los estudios sugieren que las personas más jóvenes pueden reaccionar con más intensidad.
Como a los niños les cuesta poner en palabras sus sensaciones, a menudo se manifiesta como un "vagamente no me gusta algo" o llorando y enojándose sin poder explicar por qué, lo que hace que los adultos lo pasen por alto con facilidad.
Señales que conviene observar en los niños
- No querer mirar, esconder o negarse a pasar la página de ciertas fotos, alimentos o páginas de libros ilustrados
- Ponerse de repente molesto o rascarse la piel al ver un panal, esponjas, la superficie de una fresa, etc.
- Decir cosas como "qué asco" o "odio esa cosa con bultos"
- Mostrarse inquieto o tener dificultad para dormir después de ver ese tipo de imágenes
Aunque notes estas señales, no significa necesariamente que se trate de una "condición médica que requiere tratamiento". La mayoría de los casos se atenúan de forma natural con la edad, pero si la reacción es lo bastante fuerte como para alterar la vida diaria, considera consultar a un profesional.
Lo que los padres NO deben hacer
Las respuestas bienintencionadas a veces pueden empeorar la ansiedad.
- Restarle importancia ("estás exagerando", "son imaginaciones tuyas"): negar su experiencia les enseña a guardárselo todo.
- Forzar la exposición para "que se acostumbren": la exposición forzada suele tener el efecto contrario e intensifica el miedo.
- Burlarse o tomarlo a broma: convertir la reacción en motivo de diversión genera vergüenza y aislamiento.
Cómo pueden responder los padres en casa
- Validar primero lo que sienten: tranquilízalos con "fue desagradable, ¿verdad?" y "no tienes que mirarlo".
- Preparar un entorno que se pueda evitar: averigua de antemano qué libros o videos contienen imágenes difíciles.
- Respetar su ritmo: no te apresures a "superarlo"; ve poco a poco y solo cuando muestren interés.
El mensaje clave es: "esto no es raro". Estremecerse ante conjuntos de agujeros es una reacción natural que muchas personas comparten; está lejos de ser algo inusual.
Si quieres entender lo que está experimentando tu hijo, hacer tú mismo nuestro test de tripofobia gratuito puede darte una idea real de "cómo se siente esa sensación".